Y ahora qué?
Los frenteamplistas que estuvimos o están en alguna estructura, o en ninguna, los que pertenecemos a algún grupo o son independientes ¿qué perspectiva tenemos? Somos una parte muy importante del país, arriba del 40%, sólidos como una roca, aunque no nos confundimos con el 51% que nos dio el triunfo en primera vuelta. Voy a hablar en primera persona. El país está cambiando y seguirá cambiando y la izquierda está obligada a una profunda actualización programática. Se debe utilizar la experiencia acumulada, proyectar el país y construir nuevos rumbos que nos entusiasmen, que nos obliguen, que nos provoquen. No propuestas electorales, sino renovadas aristas del proyecto nacional.Un debate que hoy más que nunca no puede ser interno, debe ser de cara a la sociedad y debe contener un elemento fundamental: la definición de la base social y cultural de la nueva etapa de los cambios. Un debate y una decisión sobre los candidatos de la izquierda para las elecciones del 2009 y del 2010 (las municipales) no es sólo una instancia orgánica , el congreso, que notoriamente tiene su base, es un gran debate político. La izquierda tiene todas las posibilidades de continuar gobernando, porque lo está haciendo bien, porque el país funciona mucho mejor y es más justo, aunque todavía falta mucho; pero no gana con cualquier candidato. Todas las encuestas así lo demuestran. Ni gana con cualquier programaAhora que el gran susto por lo que podía pasar de blancos y colorados se alejó ¿ no deberíamos plantear, discutir e impulsar una reforma sobre muchos temas pendientes en nuestra sociedad con una mirada profundamente democrática?La izquierda tiene candidatos, y eso es muy bueno, pero todo depende de cómo se maneje el tema. Lo que es claro que nada surgirá de un acuerdo de dirigentes, el pueblo frenteamplista quiere intervenir y opinar. Las tentaciones desde el poder son peligrosas, muchas veces atrofian a la generosidad y la grandeza.Sin duda que el que se precipite, se precipita. El propio presidente fijó las prioridades y los tiempos. Ahora es tiempo de gobernar, no sólo para él, sino para todos los ministros, para todos los altos cargos y en definitiva para los frenteamplistas, hay enormes tareas de gobierno por delante. No se trata sólo de mantener la gestión sino de profundizar los cambios, y esta decisión de Vázquez le dará un fuerte impulso. Cambios en el Estado, en la salud, en la educación. No son palabras, son leyes, avances, políticas a nivel nacional y departamental. Y obras tangibles y concretas.Se deben también afrontar temas espinosos: el recambio generacional en serio; la despenalización del aborto; la brecha cultral y social que cada vez es más grande en nuestra sociedad, el Estado, sus vicios y deformaciones. Temas que no son ni fáciles ni populares y que exigen un gran sentido del Estado y del proyecto nacional. Tabaré Vázquez con su decisión ha reforzado su liderazgo y su importancia en el país y en la izquierda. Un gran gobierno nacional es en definitiva el gran objetivo y el mejor legado para los uruguayos y para su fuerza política. Todavía tiene mucho por decir.


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