Cuando el peor fracaso son los Éxitos del gobierno
Por Ruben Abrines Collins (*)
Esta parece ser la condena y la ruta de escape de todas las figuras de la oposición. Al boleo apostaron a una única estrategia: ''la búsqueda del tiempo perdido''.
El clima partidario se recalentó después que Tabare Vásquez decidió reafirmar no ser reelecto. Nadie quedo satisfecho, menos las antiguas figuras. Habían perdido y volvieron a perder.
La iniciativa presidencial del ''Nunca Más'', el 19 de junio de 2007 y la Plaza Independencia, terminaron por desarmar los alicaídos afanes.
El Uruguay no asistía a una total estabilidad ministerial desde hace décadas. La realidad es tozuda.
Es también lo ''nuevo'' dentro de lo nuevo.
El conjunto de figuras de la oposición Blanqui-colorada, no habituadas a la ''nueva situación'', no sólo fueron derrotadas electoralmente.
Estas cosas los vuelven a derrotar y ofuscar. Les roban los argumentos, y la razón de ser, nuevamente, dentro de sus colectivos.
Sin discurso, perdieron la proporcionalidad de cómo hacerse de los espacios perdidos, y lo mas difícil, ser creíbles.
No encuentran, no tienen tiempo para elaborar y organizar la oposición, en doble, triple, infinitas fases, para presentarse ante la opinión pública.
En dos años y medio no dieron la medida, entre otras cosas, por su resistencia visceral a aceptar los cambios reclamados por la sociedad toda.
Incluso la de ellos.
Muy civilizada y sana responsabilidad del millón y pico que le dió el triunfo a Tabaré Vázquez. El resto de la población se afirmó en las lógicas expectativas, y nos gastamos 2 años y medio de gobierno.
No decaen las expectativas y los pronósticos no cambian en lo sustancial.
Se les a hecho muy difícil, a Larrañaga, Batlle, Sanguineti, Lacalle, aún figuras de la oposición, explicar a sus votantes las derrotas, peor aún, sus previsiones castatróficas pre y post electorales.
Fracasaron desde las más apocalípticas hasta las más absurdas.
Es empobrecedor para la sociedad y preocupante para cualquier gobierno, tener una oposición desnorteada, sin iniciativas, sin capacidad de emular o intentar superar al presente gobierno.
Lo mas original que se les ocurrió: hacerse del gobierno, desandar el camino andado.
¡Ha, Bueno!.
Su peor fracaso serán los éxitos del gobierno: Una nueva forma de encarar la pobreza estructural. Manejo de la deuda pública y privada, de la dramática situación carcelaria, el abordaje de las tragedias del Golpe y el Terrorismo de Estado, los avances, dentro de lo que marcan las actuales leyes, acerca de la violación de los DD.HH., con responsabilidades inequívocas del Estado. La forma de presentarse y de permanecer junto a la ciudadanía, en los lugares mas remotos de la República, con los Consejos de Ministros.
Y éxitos menos fulgurantes, al estilo Frente Amplio.
Lo nuevo los mortifica porque escapa a su habitual sensibilidad de gobernantes de la clase dominante.
Las antiguas figuras y dirigentes de los partidos tradicionales, en dos años y medio de este Gobierno, pierden pie de forma alarmante para sus intereses y el de sus entornos.
Otras figuras menos conocidas, de menor expectativa, saltan el cerco del dogmatismo de los últimos cuarenta años, bajo la férrea conducción en ocaso.
¿Algo de lo nuevo puede llegar por este costado?.
En tanto, frente al ''gran público'', el gobierno se apresta a pisar el acelerador de la reformas mas trascendentes de su mochila.
Que cada cual atienda su juego.


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